La mayoría de la gente llega a Rusia desde Europa, Estambul o el Golfo. Shea, que vive en Vancouver, hizo algo distinto: entró en avión desde Pekín, dentro de un viaje de verano más largo por China, y pasó junio de 2026 en Moscú y Kazán con un visado de turista normal. Habla algo de ruso, y eso marcó casi todo lo que le pasó durante el viaje.
Lo que más me gusta de su relato es lo práctico que es. Explica la ruta de vuelo China–Rusia que te permite pagar con una tarjeta canadiense, estadounidense o europea; cómo se abrió una cuenta de YooMoney antes de salir de casa; un pequeño truco para conseguir mejor tipo de cambio; y, al final, una sección larga y cariñosa sobre Kazán que la mayoría de las guías se salta. Si quieres una segunda mirada sobre estas mismas ciudades, tienes también la crónica de otra lectora por Kazán, Moscú y San Petersburgo. Te dejo con Shea.
Lo que sigue es el relato de Shea, con sus consejos y sus propias fotos. Gracias, Shea, por compartirlo.
| Viajero | Shea (de Vancouver, Canadá) |
| Cuándo | Junio de 2026 |
| Dónde | Moscú y Kazán |
| Entrada | Visado de turista normal |
| Cómo entró | Vuelo desde Pekín (Air China) |
| Pagos | Tarjeta YooMoney + dólares cambiados a rublos |
| Internet y mapas | eSIM de Yesim + la app 2GIS |
La ruta de Shea
Ruta aproximada: Pekín → Moscú → Kazán. La línea muestra las ciudades, no el trayecto exacto. Mapa: OpenStreetMap.
Llegar a Rusia en avión desde China
Visité Moscú y Kazán dentro de un viaje de verano que incluía también varias ciudades de China, así que volé a Moscú directamente desde Pekín. Si estás pensando en hacer lo mismo, conviene saber que Air China tiene vuelos diarios entre Pekín y Moscú. Lo útil es que puedes reservarlos directamente en la web de Air China con una tarjeta canadiense, estadounidense o europea, lo que te ahorra el lío de intentar comprar billetes en aerolíneas rusas sancionadas.
Aterrizar en Sheremétievo: el control de pasaportes
Cuando llegué a Sheremétievo, me dijeron que tenían que comprobar algo con mi pasaporte y acabé esperando cerca de una hora antes de que me entrevistaran y me revisaran el móvil. El agente me preguntó si hablaba ruso y, cuando le dije que hablaba un poco, hizo el resto de la entrevista en ruso. Mi consejo sincero: si tu ruso es muy justo, quizá te salga más a cuenta decir que no cuando te pregunten, para que toda la entrevista no se te vaya al ruso. Más allá de ese retraso en el aeropuerto, no tuve ningún otro problema con las autoridades.
El dinero: YooMoney, efectivo y el truco del cambio por la tarde
Para pagar dentro de Rusia usé YooMoney. Me abrí la cuenta con antelación desde Canadá, y pude recoger una tarjeta física en un quiosco dentro del propio aeropuerto de Sheremétievo. También llevé dólares estadounidenses para cambiarlos a rublos: billetes nuevos y limpios que había sacado de mi banco en Canadá justo antes de volar a China, y eso marcó una diferencia real en la ventanilla. No tuve ningún problema para cambiarlos en una oficina de Sberbank.
Un amigo ruso me contó que el tipo de cambio suele ser mejor por la tarde que por la mañana, y que a veces incluso puedes superar el tipo oficial: a mí me dieron 77 rublos por dólar cuando el tipo publicado por el banco central ruso era de 75.
Conectarme a internet con una eSIM
Para internet usé una eSIM de Yesim, que funcionó bastante bien. La cobertura se caía de vez en cuando, así que cogí la costumbre de guardar capturas de pantalla de la ruta hasta mi destino por adelantado, por si perdía la conexión de camino. Es un truco muy simple, pero me salvó más de una vez.
Moverme por la ciudad: metro, autobuses y 2GIS
Para moverme por ambas ciudades tiré sobre todo del metro. El de Moscú es enorme y muy fácil una vez le coges el tranquillo; si es tu primera vez, la guía de Irena sobre cómo usar el metro de Moscú explica los billetes y las estaciones que merece la pena ver. En Kazán necesité también el autobús bastante a menudo, porque el metro de Kazán solo tiene una línea.
Una cosa que vale la pena avisar: me orienté con la app 2GIS en las tres ciudades, porque Google Maps no muestra las opciones de transporte público en Rusia. 2GIS sí, y además funciona sin conexión, lo que combinaba muy bien con esas capturas de pantalla guardadas.
Por qué me centro en Kazán
Ya hay muchísimas guías sobre qué hacer en Moscú, así que prefiero contarte lo que disfruté en Kazán, una ciudad que muchos viajeros todavía se saltan. La pondría de verdad muy arriba en cualquier primer viaje a Rusia que tenga hueco para una segunda parada.
Lo primero, el Kremlin de Kazán, que alberga varios museos, con el Museo Nacional de Tartaristán justo al lado. Dentro de sus murallas se levanta la mezquita Kul Sharif, uno de los edificios más impresionantes de toda la ciudad.
También merece la pena buscar la famosa estatua del gato de Kazán, que está entre las estaciones de metro de Kremlióvskaya y Plaza Tukái; es una de esas pequeñas cosas divertidas de rastrear.
Si hablas ruso (o, por algún milagro, tártaro), te recomiendo ver una obra en alguno de los teatros de Kazán. La función suele ser en tártaro, pero puedes ponerte unos auriculares que te dan la traducción al ruso en directo.
Y reserva tiempo para sentarte en un par de restaurantes tártaros: si eres goloso, prueba el chak-chak, una especie de masa frita bañada en miel, y no te saltes el té tártaro, que me encantó. Irena tiene un artículo entero sobre qué comer en Kazán si quieres ideas. Para planificar, la web oficial de turismo de Tartaristán (visit-tatarstan.com) también me pareció un buen recurso.
¿Fue seguro?
Con sinceridad, me sentí muy seguro en ambas ciudades —más que en mi propia ciudad, Vancouver, si te soy franco— y casi toda la gente que conocí fue amable y servicial. El hecho de hablar algo de ruso seguramente ayudó. Sí que oí una sirena antiaérea durante uno de mis días en Kazán, pero terminó bastante rápido y sin incidentes, y no cambió lo tranquilo que me sentía paseando, incluso por las tardes junto al río.
Comparte tu propio viaje
¿Has viajado a Rusia hace poco y quieres compartir tu experiencia? Cuéntame tu viaje aquí y lo publicaré en esta sección, con tu nombre o de forma anónima, como prefieras. Los relatos como el de Shea son los que de verdad ayudan a quienes están preparando su viaje ahora mismo.






