San Petersburgo, Moscú y Kislovodsk: la crónica de Francesco (y las cuatro rutas para entrar en Rusia)

Francesco es italiano, su mujer es rusa y va a Rusia al menos una vez al año. Es de esos viajeros que ya se ha topado con todos los problemas prácticos de estos últimos años, y los ha ido resolviendo uno a uno. En junio y julio de 2026 estuvo en San Petersburgo, en Moscú y en Kislovodsk, en el Cáucaso, entrando con el visado electrónico.

Su crónica es, como dice él mismo, más un «manual de instrucciones» que un reportaje: SIM, hoteles, trenes, vuelos internos, cambio de divisa y —sobre todo— una comparación entre las cuatro rutas que ha probado en persona para entrar en Rusia (Estonia, Turquía, Armenia y Serbia).

El viaje de Francesco en breve

ViajeroFrancesco — italiano, mujer rusa
CuándoJunio-julio de 2026
CiudadesSan Petersburgo, Moscú y Kislovodsk (Cáucaso)
VisadoVisado electrónico (eVisa)
Cómo entróVía Belgrado con Air Serbia — regreso vía Ereván (Armenia)
Rutas probadasEstonia, Turquía, Armenia y Serbia (las cuatro)
TrenesSapsan San Petersburgo → Moscú (TUTU.ru, tarjeta occidental)
Vuelos internosAeroflot sí con tarjeta extranjera; Azimut no
DineroEfectivo en euros en muy buen estado — cambio en Kamkombank (San Petersburgo)
SIM e internetSIM rusa; red a veces suspendida por los drones

La ruta de este viaje, en el mapa

Ruta aproximada del viaje de Francesco: Italia → Belgrado → San Petersburgo → Moscú → Kislovodsk, con regreso vía Ereván.

Lo que sigue es el relato de Francesco, con sus consejos y sus propias fotos. Le he dado forma a su texto para que se lea con calma, pero todo lo que cuenta es suyo. Gracias, Francesco, por compartirlo.

La Iglesia del Salvador sobre la Sangre Derramada en San Petersburgo
La Iglesia del Salvador sobre la Sangre Derramada, en San Petersburgo. Foto: Francesco

Antes de empezar: viajo con una mujer rusa

Te aclaro de entrada que mi mujer es rusa, así que voy a Rusia con cierta regularidad y algunos de los problemas logísticos que pueden agobiar a los «turistas» a mí no me pesan demasiado. Pero precisamente por eso he podido ir probando, año tras año, casi todas las soluciones prácticas: lo que vas a leer aquí es fruto de experiencia directa, no de oídas.

SIM e internet: cuando la red se apaga por los drones

Para el móvil suelo comprar una tarjeta SIM rusa normal usando el pasaporte ruso de mi mujer, y funciona de maravilla. En este último viaje, sin embargo, tuvimos problemas relacionados con la seguridad: la red móvil se «cortaba» a causa de los drones. Un día, en Kislovodsk, incluso sonaron las sirenas.

La Fortaleza de Pedro y Pablo vista desde el Nevá
La Fortaleza de Pedro y Pablo vista desde el Nevá. Foto: Francesco

Hoteles: pago en persona sin problemas

Con los hoteles no tuvimos ningún problema, ni con el que reservamos en San Petersburgo (el «Piter») ni con el de Moscú: los dos aceptaron sin pegas la fórmula del pago en persona. Además sé que los hoteles se están preparando para aceptar pagos a través de bancos bielorrusos, que por lo visto funcionan.

Atardecer en el Golfo de Finlandia en San Petersburgo
Atardecer en el Golfo de Finlandia. Foto: Francesco

Trenes y vuelos internos: Sapsan sí, Azimut no

Para los transportes, los trenes se pueden reservar y pagar a través de la web TUTU.ru, que acepta pagos con tarjetas «occidentales»: nosotros, por ejemplo, reservamos sin mayor problema el tren rápido San Petersburgo-Moscú (el Sapsan).

Para los desplazamientos aéreos internos, en cambio, la cosa depende de la aerolínea. En el trayecto Moscú-Mineralnye Vody con Aeroflot la tarjeta «extranjera» funcionó; en el Mineralnye Vody-Ereván con Azimut, en cambio, no, y «tiramos» de la ayuda de los familiares en Rusia.

Aeropuerto de Mineralnye Vody, dedicado a Mijáil Lérmontov
El aeropuerto de Mineralnye Vody (M. Lérmontov), la puerta de entrada a Kislovodsk. Foto: Francesco

Cambiar euros por rublos: mi experiencia con Kamkombank

Sobre el cambio, confirmo que conviene llevar billetes nuevos, y sobre todo sin marcas ni cortecitos: en resumen, tienen que estar en muy buen estado.

A nosotros nos fue muy bien con Kamkombank, en una de sus sucursales de San Petersburgo: cobran una comisión fija de 200 rublos por cada operación de cambio, sea cual sea el importe, y ofrecían un cambio por encima del valor de mercado. En la práctica, esos días el cambio de mercado rondaba los 84 rublos por 1 euro y ellos lo cambiaban a unos 88. Aceptan también los euros «viejos» (la serie anterior a la actual) aplicando un pequeño recargo —si no recuerdo mal, 0,5 rublos por euro.

Creo que ese cambio más alto se debía a una escasez de euros para revender, de cara al verano, a los ciudadanos rusos que salían de vacaciones a Europa. Es la situación que me encontré yo: no sé si era puntual o lo habitual. En cualquier caso, usando Yandex como buscador y ayudándote de un traductor puedes hacer una búsqueda rápida y sacar una lista de bancos con sus tipos de cambio.

Interior de una sucursal de Kamkombank en San Petersburgo
La sucursal de Kamkombank en San Petersburgo donde Francesco cambió los euros. Foto: Francesco

Yandex, transporte y precios

En el lado «turístico» me reencontré con la eficiencia y lo económico de siempre en el transporte, y el omnipresente Yandex cubre muchas necesidades: las funciones que me parecen más útiles son Yandex Go para los taxis y el traductor de Yandex.

Eso sí, la crisis se nota cada vez más: muchos servicios que eran muy baratos ya no lo son, o lo son menos, y los precios de restaurantes y cafeterías se acercan cada vez más a los italianos.

Tapa de alcantarilla decorada con relieves arquitectónicos en una calle rusa
Hasta las tapas de alcantarilla cuentan algo: detalles urbanos por el camino. Foto: Francesco

Ser italiano en Rusia

Sobre la gente no puedo darte una experiencia objetiva: al haberme casado con una rusa siempre me han considerado «наш» (uno de los nuestros) y, por tanto, me han colmado de calidez. Y ser italiano, en Rusia, es siempre un plus.

Por cierto: Rusia es uno de esos sitios donde uno se siente orgulloso de ser italiano. Donde en cualquier café o restaurante arranca de repente una canción de Celentano o de Ricchi e Poveri; donde si hablas de Italia ves cómo la gente a tu alrededor se enciende de interés y admiración; donde conocen el arte italiano incluso mejor que los propios italianos, y lo aman; donde la cocina italiana «ES LA COCINA».

Huevo Fabergé amarillo con carroza dorada en miniatura
Un huevo Fabergé con su carroza en miniatura, San Petersburgo. Foto: Francesco
La Sala de Ámbar del Palacio de Catalina en Tsárskoye Seló
La Sala de Ámbar del Palacio de Catalina, en Tsárskoye Seló. Foto: Francesco

Las cuatro rutas para entrar en Rusia (las he probado todas)

Como voy a Rusia con cierta frecuencia, al menos una vez al año, he «probado» casi todas las rutas: Turquía, Armenia, Estonia y, en esta última ocasión, Serbia. Estos son los pros y los contras de cada una.

Estonia: la más barata (si vas a San Petersburgo)

La opción más barata es pasar por Estonia, a tener en cuenta si tu destino es San Petersburgo. Pro: como decía, lo económico. Contra: la duración del viaje y los cambios de medio de transporte. Tienes que coger un vuelo desde Italia hasta Tallin, desde allí un tren o un autobús hasta Narva (hay otras ciudades fronterizas, pero creo que Narva es la mejor), hacer cola para cruzar la frontera a pie (han reducido el horario del paso) y, una vez al otro lado, coger un autobús de Ivángorod a San Petersburgo —o un taxi, que tiene la ventaja de ser más rápido y llevarte hasta el hotel. Como ves, el trayecto es largo y con muchos pasos.

Turquía: rápida, pero cuidado con los timos

Pasar por Turquía parecería una buena solución. Pro: quizá el recorrido más rápido, y las maletas te las devuelven en el destino final. Contra: las conexiones son casi todas de Turkish Airlines, con la que hay que andarse siempre con ojo: vuelos cancelados, esperas insufribles, costes ocultos, escalas imposibles.

Ojo sobre todo con las dobles escalas en Turquía. Por ejemplo, en el Estambul-Antalya, en Antalya tienes que cambiar hasta de aeropuerto: pasas de la terminal nacional a la internacional (o al revés), que están a unos 10-15 minutos la una de la otra. El coste no es de los más bajos y, si pierdes un tramo, te cancelan todos los siguientes —y si no te lo dijera yo, lo descubrirías solo en el momento del vuelo de vuelta. A nosotros nos pasó el año pasado: perdimos el tramo Antalya-Moscú y nos cancelaron todos los billetes (de 4 personas). Lo descubrimos al final de las vacaciones, a la una de la madrugada en el aeropuerto de Moscú, en el mostrador de entrega de equipajes —después de habernos hecho incluso el check-in online. Tuvimos que volver a comprar los billetes (3.600 euros) y al final nos reembolsaron 97 euros.

Ereván (Armenia): la solución equilibrada

Pro: coste contenido —se llega a Ereván con Wizz Air (low cost)— y es estupenda si tienes pensado visitar el sur de Rusia, la zona del Cáucaso. Además, con una escala de un par de días puedes aprovechar para visitar la ciudad. Contra: las conexiones no son todos los días de la semana y la escala es larga: normalmente llegas a Ereván un día y sales al siguiente.

Belgrado (Serbia): el mejor equilibrio tiempo/coste

La última conexión que he probado, en este viaje: pasar por Belgrado con Air Serbia, que tiene vuelos a San Petersburgo, Moscú, Ekaterimburgo, Kazán, Sochi y otras ciudades. Pro: coste no excesivo si reservas en el momento adecuado; es el trayecto más equilibrado entre tiempo y coste. Contra: la conexión con Rusia está disponible 2-3 días por semana, y los días varían según la ciudad de destino.

El Palacio de Catalina en Tsárskoye Seló visto desde los jardines
El Palacio de Catalina en Tsárskoye Seló. Foto: Francesco

Más que un reportaje, un «manual de instrucciones»

Espero haberte sido de ayuda compartiendo mis experiencias. Estas palabras mías, más que un reportaje de viaje, parecen un «manual de instrucciones» —o al menos eso espero: que puedan ayudar a todas las personas que, pese a los estereotipos y a la situación actual, quieran correr el riesgo de perderse y enamorarse de este país, que no es solo lo que cuentan las noticias, sino mucho, mucho más.

El monumento a Yuri Gagarin en Moscú contra el cielo
El monumento a Yuri Gagarin, en Moscú. Foto: Francesco

¿Has viajado a Rusia hace poco y quieres compartir tu experiencia? Cuéntame tu viaje aquí y lo publicaré en esta sección, con tu nombre o de forma anónima, como prefieras. Los relatos como el de Francesco son los que de verdad ayudan a quien está preparando su viaje. Y si tienes preguntas, puedes hacerlas también en el foro de Rusalia en español.

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