La Isla Nueva Holanda (Новая Голландия) es la única isla artificial de San Petersburgo y, posiblemente, el rincón más original del centro: un antiguo astillero secreto de la época de Pedro el Grande transformado en parque cultural a cielo abierto. Está pegada al Mariinski y al Palacio Yusupov, la entrada es gratis y se ha convertido en uno de los planes favoritos de los petersburgueses. En esta guía te cuento qué ver, qué hacer, cómo llegar y a qué hora ir para aprovecharla bien.

Qué es la Isla Nueva Holanda y por qué deberías ir
Nueva Holanda es una isla triangular de unas 8 hectáreas rodeada por el río Moika y los canales del Almirantazgo y de Kriukov. La creó Pedro el Grande en 1719 como almacén de madera de barcos y primer puerto militar de Rusia. Durante casi tres siglos estuvo cerrada al público porque pertenecía a la Marina. En 2011 abrió por primera vez y, tras una rehabilitación enorme que terminó en 2021, hoy funciona como parque urbano y centro cultural.
Si me preguntas por qué meterla en tu itinerario de San Petersburgo, te diría estas razones:
- Entrada gratuita. Pagas si quieres tomarte un café, comer o entrar en algún evento, pero el parque en sí es libre.
- Está en pleno centro, a 15 minutos andando del Palacio Yusupov, del Mariinski y de la Catedral de San Isaac.
- Mezcla industrial y moderna: edificios de ladrillo del siglo XVIII restaurados con buen gusto, jardines de aire holandés y arquitectura contemporánea.
- Hay vida real. No es un museo congelado: vas a ver a familias en la hierba, gente jugando a la petanca, conciertos al aire libre, food trucks y librerías.
- En invierno se transforma en una pista de hielo de 2.000 m² con mercado navideño, así que merece la pena en cualquier época del año.
Es uno de esos sitios que no aparecen en los itinerarios clásicos de San Petersburgo y que precisamente por eso te da una idea más auténtica de cómo viven los petersburgueses cuando salen del trabajo.
Breve historia: de astillero secreto a parque cultural
El nombre no es casualidad. Pedro el Grande era un fan declarado de Holanda: había trabajado de incógnito como aprendiz de carpintero en los astilleros de Zaandam y quería copiar el modelo holandés de almacenamiento de madera para naval. Por eso, cuando en 1719 se excavaron los canales de Kriukov y del Almirantazgo y nació esta isla triangular artificial, la bautizó con el nombre de su querida Holanda. Algunos historiadores defienden incluso que el nombre original abarcaba toda la zona alrededor del Almirantazgo, hasta el golfo de Finlandia.
Hasta finales del siglo XVIII funcionó como almacén de troncos para la construcción de barcos: los almacenes se diseñaron con un sistema vertical que permitía secar la madera más rápido. En el siglo XIX la isla cambió radicalmente:
- 1828-1830: el arquitecto Alexander Shtaubert construyó la famosa cárcel circular, que los petersburgueses bautizaron como «La Botella» (Бутылка). De ahí viene la expresión rusa «no te metas en la botella» («не лезь в бутылку»), que se sigue usando hoy.
- 1893: se instaló un laboratorio naval y la primera piscina de pruebas de barcos de Rusia, donde trabajó el matemático Alekséi Krylov y donde se probó el primer submarino ruso en 1900.
- 1915: se montó la radioestación naval más potente del país. Desde aquí los bolcheviques anunciaron al mundo, en noviembre de 1917, la toma del poder en la Revolución de Octubre.
- Segunda Guerra Mundial: la isla quedó muy dañada por los bombardeos durante el sitio de Leningrado.
- Época soviética: zona cerrada al público, usada como almacén de la flota del Báltico.
- 2004: un incendio destruyó parte de las estructuras históricas y disparó el proyecto de regeneración.
- 2011: primera apertura parcial al público.
- 2016-2021: rehabilitación integral pilotada por el estudio West 8 (Adriaan Geuze) y financiada por el millonario Roman Abramóvich a través de la fundación Iris.
Hoy la isla está catalogada como monumento histórico federal protegido por la UNESCO, dentro del conjunto del centro histórico de San Petersburgo. Es uno de los pocos ejemplos en Europa de regeneración urbana que combina patrimonio del siglo XVIII con un programa cultural contemporáneo serio.
Dónde está y cómo llegar
La dirección oficial es Naberezhnaya Admiralteyskogo Kanala, 2 (Набережная Адмиралтейского канала, 2), 190121, San Petersburgo. Está justo al oeste del centro histórico, entre el río Moika y los canales que la rodean. Tienes varias opciones para llegar:
En metro
No hay ninguna estación de metro pegada a la isla. Las paradas más cercanas son:
- Admiralteyskaya (línea 5, morada): la más cercana, a 1,9 km. Unos 25 minutos andando, atravesando el centro histórico.
- Vasileostrovskaya (línea 3, verde): a 2 km, cruzando el puente Blagovéschensky desde la Isla Vasilievski.
- Sennaya Ploschad / Sadovaya / Spasskaya (intercambiador de las líneas 2, 4 y 5): a 2,4 km, unos 30 minutos.
- Nevsky Prospekt (línea 2): a 2,7 km. Si vienes del Nevski, el paseo te lleva a través de la Plaza del Palacio y el Almirantazgo.
En autobús o trolebús
La parada de referencia se llama «Ploschad Truda» (Площадь Труда, «Plaza del Trabajo»), a 200 metros de la entrada principal de la isla. Líneas que paran aquí:
- Autobuses: 2, 3, 6, 22, 27, 70, 71, 100 y 262.
- Trolebuses: 5, 12 y 22.
Para usar el transporte público de San Petersburgo lo más práctico es la tarjeta Podorozhnik, que abarata bastante el precio del billete.
En crucero por los canales
Una opción que me gusta especialmente: muchos cruceros por los ríos y canales de San Petersburgo pasan por delante del impresionante Arco de Nueva Holanda en su recorrido. Verlo desde el agua es la perspectiva original con la que se diseñó. Algunos barcos incluso tienen parada cerca, en el embarcadero del Almirantazgo.
A pie desde el centro
Mi recomendación: ir andando. Desde la Plaza del Palacio son unos 20 minutos bordeando el Almirantazgo y la Catedral de San Isaac. Desde el Mariinski son apenas 7 minutos. Y desde el Palacio Yusupov, 10 minutos. El paseo es bonito y te ahorras dolores de cabeza con el metro.
Mapa de Nueva Holanda
Los edificios y rincones que merece la pena ver

La isla es pequeña: se recorre cómodamente en una hora y media o dos horas a ritmo de paseo. Estos son los puntos que no me saltaría:
El Arco de Nueva Holanda
Es la imagen icónica de la isla: un arco monumental de 23 metros de altura sobre el río Moika, en granito y ladrillo rojo, construido entre 1765 y 1780 por el arquitecto francés Vallin de la Mothe, autor también del Pequeño Hermitage. No fue una obra decorativa: el arco se levantó para conectar los almacenes a ambos lados del canal interior y para soportar la presión del agua y de los troncos almacenados.
Si te paras un momento en el terraplén del Moika antes de entrar a la isla, verás que el contraste entre los detalles clasicistas y el ladrillo industrial bruto es una rareza dentro de la arquitectura de San Petersburgo. Es uno de los rincones más fotogénicos y, dicen, está lleno de leyendas urbanas: desde portales místicos a fantasmas de marineros.

La Botella (Бутылка): la cárcel circular
El edificio más curioso de la isla. Es un anillo de tres plantas con un patio interior circular, construido por Shtaubert en 1830 como prisión naval. En la planta baja había servicios administrativos; en las dos plantas superiores, las celdas. La cárcel era famosa por su régimen muy duro: los presos trabajaban de día y dormían de noche en celdas individuales tan pequeñas que solo se podía estar sentado o tumbado.
Hoy es un centro gastronómico y comercial muy animado. Yo lo planificaría así:
- Planta baja: restaurantes y cafés para todos los presupuestos, desde pizzería italiana a comida asiática, dim sum o vinotecas.
- Primera planta: tiendas de diseñadores rusos independientes, librerías de arte, juguetería ecológica, decoración.
- Segunda planta: dedicada a salud y deporte. Hay estudio de yoga, sala de baile contemporáneo, cycling y gimnasio.
- Patio circular interior: en verano se convierte en un espacio enorme con tumbonas, conciertos y mercadillos.
La programación de los locales se actualiza en la web bottlehouse.ru. La Botella abre desde las 8 de la mañana hasta las 23 h o medianoche, según el día. Es buen sitio para desayunar antes de empezar la jornada turística.

La Casa del Comandante (Дом коменданта)
El edificio histórico más tardío de la isla, construido en los años 1830 como residencia del comandante de la prisión y su familia. En 1877 se añadió un tercer piso y se restauró por completo en 2013. Hoy alberga la «Moya Shkola» (Mi Escuela), un proyecto educativo gratuito para niños de 3 a 15 años con talleres de arte, ciencia y diseño. En vacaciones funciona también como campamento urbano. No suele estar abierto al visitante general, pero la fachada amarilla pastel restaurada es preciosa.
La Fragua (Кузня)
Fue construida por orden de Pedro el Grande como taller para forjar herramientas y reparar armamento naval. Hoy está dividida en tres zonas: un escenario con asientos, un bar con sala de baile que los fines de semana funciona como discoteca, y una cocina que organiza clases de cocina abiertas al público. En verano puedes sentarte en la terraza con vistas al Jardín de Hierbas.
La Casa 12 (Дом 12) y el espacio «Comunidad»
En su día albergó un taller de costura militar especializado en gorras de marina (los marinos sabían reconocer una gorra «leningradense» a kilómetros). Ahora aloja:
- Сообщество («Comunidad»): un espacio cultural híbrido con biblioteca infantil, ludoteca, sala de lecturas, mesas de ping-pong, ajedrez y conferencias. Entrada: 300 ₽ para adultos, gratis para menores de 14 años, jubilados, personas con discapacidad y familias numerosas. Abre de lunes a domingo de 12 a 21 h.
- Restaurante y bici-salón en la esquina.
- Cine y talleres en programación variable.
El Jardín de Hierbas (Травяной сад)
Diseñado por el estudio paisajista «Moh» como un homenaje al holandés Piet Oudolf, el padre del jardín naturalista. La base de la composición son las salvias, las gramíneas y plantas perennes que cambian totalmente de aspecto según la estación: en abril y mayo dominan los crocus, prímulas y tulipanes; a partir de junio aparecen las flores de pradera silvestre; en octubre el conjunto se vuelve dorado y bronceado.
El nombre original era «Aptekarsky ogorod» (Jardín del Boticario), porque Pedro el Grande lo abrió en su día como huerto de plantas medicinales para abastecer la isla. La idea de recuperar la función vegetal del lugar es uno de los aciertos del proyecto actual.
El estanque «Kovsh» y el solárium
En el centro de la isla está el «Kovsh» (Ковш, «el cucharón»), la antigua piscina de pruebas de barcos de finales del siglo XIX donde se probó el primer submarino ruso. Ahora es un estanque rectangular rodeado de césped y bordeado por un pontón con tumbonas y sombrillas. En los días soleados de verano se convierte en la zona más concurrida de la isla. Eso sí: no se puede bañar. Solo tomar el sol y meter los pies en el agua.

El parque infantil «Fregat»
Este parque infantil principal recrea a tamaño real el esqueleto de una fragata de guerra del siglo XVIII, con toboganes, cuerdas, escaleras, laberintos, timones de madera y telescopios. La idea es que los niños se sientan marinos de la época de Pedro el Grande. Va dirigido a niños entre 6 y 14 años. Al lado hay otro parque para los más pequeños con arenero y columpios, y zona de descanso con bancos para los padres.
El Pabellón y el escenario
Construcción ligera de madera oscura situada cerca del Kovsh, donde tienen lugar las lecciones y conferencias gratuitas entre mayo y octubre. La temática va desde historia del arte y arquitectura a filosofía, diseño gráfico y música. El escenario al aire libre próximo acoge conciertos de jazz, blues y música clásica, y proyecciones de cine al atardecer (también gratis). Conviene revisar la agenda oficial antes de ir.

Qué hacer en la Isla Nueva Holanda
Además de pasear, sentarse en la hierba con un libro o tomar un café, en la isla hay un montón de actividades pequeñas que la convierten en un parque urbano de verdad. Las más populares:
- Petanca: hay dos pistas dedicadas a esta clásica francesa. Puedes traer tus bolas o alquilarlas en el Infocentro.
- Stritball (baloncesto callejero): una sola canasta, pero el pavimento es una obra de arte del artista contemporáneo ruso Aleksei Luka, con motivos pintados de granito de los muelles del Neva, mosaicos de «metlaj» y trozos de parquet de pisos comunales. Una mezcla cultural muy petersburguesa.
- Ajedrez gigante: en el patio hay un tablero de ajedrez al aire libre con piezas casi de altura humana. Para jugar o, sobre todo, para hacer fotos divertidas.
- Ping-pong: mesas exteriores repartidas por el parque y otra cubierta en el espacio «Comunidad». Las palas se alquilan en el Infocentro.
- Audiogía oficial: si quieres una visita guiada por libre, en el Infocentro venden una audioguía sobre la historia del lugar. Está en ruso e inglés.
- Conciertos y cine al aire libre: la programación es buena y casi siempre gratuita, sobre todo durante las Noches Blancas.
- Comprar souvenirs: en el Infocentro y la tienda online shop.newhollandsp.com venden productos con la identidad gráfica del lugar (camisetas, postales, libros, papelería). Son de los souvenirs más bonitos de la ciudad si quieres alejarte de las matrioshkas estándar.
Nueva Holanda en invierno: la pista de hielo
Si vienes a San Petersburgo entre diciembre y marzo, la isla cambia por completo. Sobre el césped central se monta una pista de patinaje sobre hielo de unos 2.000 m², frente al escenario al aire libre. Es una de las pistas urbanas más bonitas de Rusia: tiene los edificios históricos de fondo, iluminación cuidada y música.
Cómo funciona:
- Sesiones de 1 hora, con entradas a la venta online y en taquilla.
- Alquiler de patines y casco disponible (paga aparte).
- Zona caliente para cambiarse y consigna de objetos.
- Eventos especiales: disco-patinaje los viernes por la noche, clases de hockey, sesiones temáticas.
Además, a mediados de diciembre se monta el mercado navideño con casetas de productores rusos, talleres, programa musical y un mercadillo de árboles de Navidad. Funciona normalmente hasta finales de las fiestas (en torno al 10 de enero, después de la Navidad ortodoxa). Es uno de los planes más entrañables que se pueden hacer en San Petersburgo en pleno invierno.
Horarios, precio y reglas prácticas
Horario
- Parque: de lunes a jueves, 9:00 a 22:00. De viernes a domingo, 9:00 a 23:00. La entrada cierra media hora antes.
- Infocentro: lunes a jueves de 11:00 a 22:00; viernes a domingo de 11:00 a 23:00.
- La Botella: lunes a jueves de 8:00 a 23:00; viernes a domingo de 8:00 a 00:00.
- Sin descanso semanal: la isla abre todos los días del año.
Precio
La entrada al parque es gratis. Pagas únicamente si entras al espacio «Comunidad» en la Casa 12 (300 ₽), si patinas en la pista de hielo en invierno, si te apuntas a una clase específica (yoga, cocina, taller infantil) o si consumes en cafés y restaurantes.
Reglas que conviene saber
La isla tiene un reglamento bastante claro que los petersburgueses respetan al pie de la letra:
- Está prohibido entrar con alcohol del exterior, ni con botellas de vidrio. Sí puedes consumir lo que vendan los locales del recinto.
- Prohibidas las parrillas, barbacoas y cualquier tipo de fuego: puedes hacer pícnic con comida fría, no caliente.
- Los menores de 14 años deben ir acompañados de un adulto.
- No se permite la entrada con perros ni gatos, salvo perros guía con la documentación correspondiente.
- Bicicletas, patinetes, gyroscooters: hay un aparcamiento dedicado a la entrada; dentro del parque solo se circula a pie. Excepción: niños menores de 6 años bajo supervisión.
- Fumar (incluido vapeo y IQOS/Glo) solo en zonas señalizadas.
- Fotografía profesional o comercial: necesita permiso previo de la administración. Las fotos para uso personal están permitidas sin trabas.
Los días más soleados (sobre todo en mayo, julio y agosto) puede haber cola en la entrada, porque limitan el aforo. Si quieres evitarla, lo mejor es ir entre semana o a primera hora de la mañana.
rdines están apagados y las temperaturas son ya demasiado frías para disfrutar del aire libre. Aun así, los edificios de la isla siguen abiertos y siempre hay algún concierto interior.
Qué dicen los visitantes
Lo que más gusta
- El ambiente moderno y europeo: muchos viajeros dicen que «no parece San Petersburgo» en el buen sentido, comparándolo con plazas de Berlín o Ámsterdam.
- El contraste con el resto del centro: después de palacios barrocos y catedrales, encontrar un espacio contemporáneo, abierto y relajado se aprecia mucho.
- La gastronomía de La Botella: los cafés y restaurantes están al nivel de cualquier capital europea, con precios más razonables.
- Es ideal con niños: el parque infantil «Fregat» es uno de los mejor valorados de toda Rusia.
- La gratuidad: poder pasar medio día en un parque cuidado y con eventos sin pagar nada se valora especialmente entre los visitantes que vienen de hacer cola en el Hermitage.
Lo que mencionan como negativo
- La obra continua: parte del perímetro sigue en rehabilitación y hay zonas valladas. La promesa es completar el proyecto en los próximos años.
- No se puede entrar a todos los edificios: algunas zonas están reservadas a eventos y solo se ven por fuera.
- Las colas en agosto y fines de semana de buen tiempo: el aforo es limitado y a veces hay esperas de 15-20 minutos.
- Apenas hay información en inglés: los carteles están en ruso. Si no manejas el alfabeto cirílico, te conviene llevar un mapa traducido.
Preguntas frecuentes sobre Nueva Holanda
¿Cuánto cuesta entrar a la Isla Nueva Holanda?
La entrada al parque es totalmente gratis y abierta a todo el público, todos los días del año. Solo pagas si entras al espacio Comunidad en la Casa 12 (300 ₽), si quieres patinar en la pista de hielo en invierno, si te apuntas a una clase concreta o si consumes en los cafés y restaurantes del recinto.
¿Cuánto tiempo necesito para visitarla?
Entre 1 hora y media y 2 horas para un paseo tranquilo viendo todos los edificios principales y el jardín. Si te apetece comer en La Botella, asistir a un concierto al aire libre o pasar un rato leyendo en la hierba, puedes pasar fácilmente medio día. En invierno con sesión de patinaje calcula al menos 2 horas con cambio de ropa incluido.
¿Cuál es el horario de la Isla Nueva Holanda?
El parque abre de lunes a jueves de 9:00 a 22:00 y de viernes a domingo de 9:00 a 23:00. La entrada cierra media hora antes. La Botella abre desde las 8 de la mañana hasta las 23 h o medianoche. Abre todos los días del año sin descanso semanal.
¿Cómo llego desde el centro de San Petersburgo?
La mejor opción suele ser andando si estás alojado en el centro: 20 minutos desde la Plaza del Palacio y 10 minutos desde el Palacio Yusupov o el Mariinski. En transporte público, la parada de autobús es Ploschad Truda, con muchísimas líneas. En metro la estación más cercana es Admiralteyskaya, a 25 minutos andando.
¿Se puede comer y beber en la isla?
Sí. Hay cafés, restaurantes, food trucks y kioscos en La Botella, La Fragua y otros puntos del recinto. Puedes hacer pícnic en la hierba con tu propia comida, pero no se permite traer alcohol del exterior ni botellas de vidrio. Tampoco están permitidas las parrillas o cualquier tipo de fuego.
¿Merece la pena ir en invierno?
Mucho. De diciembre a marzo se monta una pista de hielo de 2.000 m² delante del escenario principal, con alquiler de patines y sesiones de una hora. Además se instala un mercado navideño con productores artesanos, talleres y programa musical, normalmente activo desde mediados de diciembre hasta principios de enero. Es uno de los planes invernales más originales de la ciudad.
¿Por qué se llama Nueva Holanda?
El nombre se lo puso Pedro el Grande, gran admirador de Holanda, donde había trabajado de joven como aprendiz en los astilleros de Zaandam. La isla se diseñó copiando el sistema holandés de almacenamiento vertical de madera para barcos, y la atmósfera de canales le recordaba a los Países Bajos. Algunos historiadores defienden incluso que el nombre originalmente abarcaba toda la zona del Almirantazgo.






