Sigo con las crónicas de viajeros, y la de hoy es especial porque no se parece a ninguna de las que he publicado. Miki vive en Girona, es ecuatoriano —así que no necesita visado para entrar en Rusia— y está casado con una rusa. En diciembre de 2025 hizo algo que casi nadie se atreve a hacer: cruzar media Europa en coche y entrar en Rusia por Letonia, en pleno invierno, para llegar hasta Sarapul, en la república de Udmurtia. Y, de camino, ver Moscú y Kazán. Este es el recorrido aproximado que hizo en coche:
Recorrido aproximado del viaje de Miki en coche, de Girona a Sarapul (diciembre de 2025): Francia, Alemania, Polonia, Lituania y Letonia, entrada a Rusia y ruta interior por Moscú, Kazán e Izhevsk. Mapa: OpenStreetMap.
Es su tercer viaje a Rusia y el segundo que hace al volante. Me cuenta que el primero en coche fue «mucho susto y miedo en el cuerpo» y que este, en cambio, fue «un paseo». Si te ronda la idea de conducir hasta Rusia, o simplemente quieres saber cómo es el país en Navidad, su relato es una joya.
He dado forma a su relato para que se lea con calma, pero todo lo que cuenta es suyo, con sus consejos y sus propias fotos. Gracias, Miki, por compartirlo.
Cruzar media Europa en coche hasta la frontera rusa
Salí de España y crucé Francia, Alemania, Polonia, Lituania y Letonia hasta la frontera con Rusia. Es el segundo viaje que hago en coche: el primero lo recuerdo con mucho susto y miedo en el cuerpo, porque no sabía con qué me iba a encontrar. Este, en cambio, fue un paseo. En total es mi tercer viaje a Rusia: el primero lo hice en avión, de Girona a Moscú, y de Moscú a Sarapul en el Transiberiano, que fue de ensueño.


El dinero: por qué acabé cambiando a dólares en Letonia
Una cosa cambió respecto a mi primer viaje en coche: el dinero. La primera vez pude cruzar la frontera de Letonia llevando euros. Esta vez no: tuve que dar media vuelta y cambiar a dólares en Letonia. Y ojo, porque en una de sus ciudades, si no justificas el origen del dinero, no te dejan cambiar euros a dólares. Con los dólares ya en la mano, pudimos pasar a la frontera rusa. Mi consejo: lleva dólares, y en billetes nuevos.

La frontera rusa: muchas preguntas, el móvil y una entrevista
El paso de la frontera rusa fue lo más intenso del viaje. Me hicieron muchas preguntas, se llevaron mi teléfono durante una hora —pero todo bien— y luego hubo una entrevista. Conviene saberlo: si algo no le gusta a la autoridad rusa, no te permite la entrada. En mi caso todo fue correcto y, una vez dentro, el viaje se volvió facilísimo.

1.800 km por Rusia en invierno: la M12 y el gasóleo a 60 rublos
Dentro de Rusia me esperaban unos 1.800 km hasta Sarapul, pasando por Moscú y Kazán. Y aquí llegó una de las mejores sorpresas: la nueva autopista M12 nos facilitó muchísimo el viaje. Conducir por Rusia en invierno, que suena a hazaña, fue cómodo. El gasóleo estaba a 60 rublos el litro, ¡qué alegría! Y había gasóleo por todas partes: en supermercados, en pueblos y en las estaciones de descanso y servicio, todas calefactadas. Muchas tiendas abren 24 horas, así que nunca te sientes tirado.

Hoteles: uno fronterizo que casi no me deja entrar
Todos los hoteles fueron geniales menos uno, fronterizo, en el que no admitían a extranjeros. Al final me admitieron pagando una tasa de 30 dólares. Un aviso práctico: guarda factura y tique de todo, porque te los pueden pedir.

Llegar a Sarapul: el registro con la policía
Cuando llegué a Sarapul había que registrar la entrada en la policía. El registro se hace con la persona que te recibe —en mi caso, en casa de mi suegra— y te dan un papel importantísimo: te lo pueden pedir en la frontera, tanto para el vehículo como para ti. No lo pierdas.
Nota de Irena: te explico cómo funciona esto en la guía de el registro de extranjeros en Rusia.


El invierno ruso, algo mágico
Rusia en invierno es muy segura y está llena de vida. Hay muchísimos eventos: vi por primera vez un triatlón y fue muy emocionante. Cada pueblo tenía su mercado navideño y árboles enormes. Me pareció algo mágico. Nos movimos por todas partes sin ningún problema.



Cómo me organizo ya para volver: cuenta, tarjeta y SIM rusas
De tanto ir, me he ido montando la parte práctica para los próximos viajes. Me abrí una cuenta bancaria rusa y dejé dinero en ella, así que ya tengo tarjeta: es la manera más fácil de moverte por el país. También tengo una SIM rusa con contrato, que voy pagando mes a mes. Para todo esto tuve que traducir mi pasaporte al ruso y notariarlo en el consulado. Con eso hecho, ya está casi todo resuelto. Y un apunte sobre el efectivo: solo admiten billetes nuevos.

Este ha sido mi segundo viaje en coche y ya estoy planeando el próximo para noviembre. Mis guías fueron Rusalia y algún youtuber. Si quieres vivir una aventura mágica en invierno, Rusia ofrece muchísimo y a un precio muy accesible.
Lo que me quedo de la crónica de Miki
Me quedo con un montón de cosas de la aventura de Miki: que entrar en Rusia en coche y en invierno no solo es posible, sino que puede ser «un paseo» gracias a la M12; que conviene llevar dólares en billetes nuevos y contar con el paso de frontera (preguntas, revisión del móvil y entrevista); que el registro al llegar es sagrado; y que, si viajas a menudo, abrir una cuenta y una SIM rusas —con el pasaporte traducido y notariado— te cambia la vida. Y, sobre todo, que la Rusia nevada de los mercados navideños merece mucho la pena. Si tú también empezaste con el Transiberiano como Miki, quizá te guste la crónica de Philippe o la guía para organizar el Transiberiano.

¿Has viajado a Rusia hace poco y quieres compartir tu experiencia? Escríbeme con tu crónica y tus fotos y la publicaré en esta sección, con tu nombre o de forma anónima, como prefieras. Los relatos como el de Miki son los que de verdad ayudan a quienes están preparando su viaje.







