¿Es muy difícil el ruso? ¿Cuánto se tarda en aprenderlo? ¿Por dónde empiezo? Son tres de las preguntas que más me llegan, y prefiero que las responda alguien que ha hecho el camino entero: Laura Moa Sandoval pasó de cero al C2, vivió cinco años en Rusia y ahora enseña el idioma. Este es su relato, con sus palabras y sus fotos.

¡Hola! Me llamo Laura, soy española y empecé a aprender ruso hace 15 años, sin saber ni una palabra y sin familia ni amigos rusohablantes. Me parecía un idioma muy interesante pero muy difícil, y no estaba segura de poder llegar a hablarlo bien algún día. Sin embargo, al final acabé viviendo cinco años en Rusia y llegando al C2, y ahora me dedico a enseñar esta lengua.
Mucha gente se pregunta si el ruso es difícil, si merece la pena aprenderlo y cómo es mejor hacerlo. Por eso, en este artículo me gustaría contaros brevemente mi experiencia y algunos consejos que quizás os sirvan. También hablaré un poco del proyecto en el que estoy trabajando ahora, por si os interesa echarle un vistazo.
¿Cómo aprendí ruso?
Empecé en 2011, en el grado en Lenguas Modernas y sus Literaturas de la Universidad Complutense de Madrid. Elegí el ruso porque me encantaba cómo sonaba y porque había leído hacía poco Guerra y paz (en español) y me había impresionado mucho, así que quería saber más de esta lengua tan exótica y misteriosa.
En la carrera aprendí mucho sobre el ruso y su cultura, su literatura, su historia, etc., pero me faltaba la práctica real, así que en 2016 me fui a Rusia, a hacer un curso intensivo de un año en el Instituto Pushkin de Moscú. Allí me pusieron en B1+ y al final aprobé el examen del B2. Fue un año inolvidable, en el que pude por fin visitar todo tipo de lugares legendarios de Moscú y sus alrededores (las casas-museo de los escritores famosos, los lugares donde se desarrollaban sus novelas…). Además, conseguí leer por primera vez una novela en ruso: Un héroe de nuestro tiempo, de Mijaíl Lérmontov.

Al año siguiente estuve de auxiliar de conversación de español en un colegio y una universidad de Moscú, con un programa del Ministerio de Educación de España que se hacía en Rusia aquel año por primera vez, y me saqué el C1 estudiando por mi cuenta.

Después seguí como profesora de español en otra universidad, esta vez con un contrato normal; más adelante empecé un máster en el Instituto Pushkin, lo dejé por motivos de salud y acabé pasando la pandemia en San Petersburgo y abriendo un canal de YouTube para ayudar a otros hispanohablantes a aprender ruso (www.youtube.com/@LauraenRusia).

El curso siguiente estuve en la Universidad Herzen de esta misma ciudad, dando clase de español dentro del programa de Lectorados del MAEC-AECID, y en 2021 aprobé el C2 en la universidad de San Petersburgo. Desde 2022 vivo en Madrid con mi marido ruso y en 2024 comencé a crear mi propio curso de A1-A2 para hispanohablantes, que empezó a salir por fascículos en marzo de 2026 (la información completa y las entregas ya publicadas están en rusoenespanol.com).

Proyecto actual: crear un curso para hispanohablantes
Aprender ruso no me ha resultado una tarea fácil, y no solo por las particularidades del idioma en sí, sino también porque a menudo se presenta de una manera demasiado árida o confusa. A lo largo de los años, fui viendo que muchos temas se podrían explicar de forma más clara, más exacta, más práctica; que el vocabulario que se enseñaba muchas veces no era el más útil para la vida actual; que la pronunciación apenas se trabajaba y por eso era muy difícil llegar a hablar bien… Además, la mayoría de los manuales de ruso están dirigidos a un público general, no están pensados específicamente para hispanohablantes (aunque estén en español).
Por eso decidí intentar mejorar estos aspectos creando un curso propio, con explicaciones detalladas y completas, partiendo de la lógica de nuestro idioma para llegar a asimilar la del ruso (es decir, teniendo en cuenta lo que nos cuesta más, lo que menos, cómo vamos a interpretar tal o cual cosa, qué errores podemos cometer…).
Es un enfoque que incluye explicaciones detalladas de gramática, vocabulario, pronunciación y cultura en sentido amplio, no para aprender cuatro cosas, sino para sentar una base sólida de A1-A2 y poder seguir después avanzando en los siguientes niveles. En él intento plasmar no solo conocimientos teóricos, sino también mi experiencia como estudiante de este idioma (y otros) y como profesora, así como las vivencias de 5 años en el país intentando integrarme al máximo.

Es un curso de autoestudio y, en principio, haciendo unas dos páginas al día, en un año sería posible aprender todos los contenidos del A1 y el A2 (y hasta un poco más). Aparte haría falta ir soltándose a hablar con un profesor / intercambios / amigos, etc., pero en cuanto a contenidos y práctica básica, este curso cubre todo lo necesario para estos niveles.
Tiene muchos ejercicios con soluciones (e incluso la traducción de las frases de los ejercicios, para que te asegures de que lo has entendido todo bien); todo el vocabulario nuevo viene traducido y grabado en audio al final de cada unidad; e incluye cientos de fotos reales hechas en Rusia en los últimos 10 años, sobre todo de carteles (donde se ve cómo se utiliza lo que estás aprendiendo) y de lugares y conceptos, para mostrar imágenes reales de la vida cotidiana en el país, más allá de los estereotipos (hay vida más allá de la Plaza Roja).
Por eso, si quieres empezar a aprender ruso, puedes echarle un vistazo al curso a ver si te gusta. En la web (rusoenespanol.com) viene toda la información y hay una unidad de muestra gratis. También puedes ver cómo explico en mi canal de YouTube (www.youtube.com/@LauraenRusia) y mis cualificaciones profesionales en LinkedIn (linkedin.com/in/laura-moa-sandoval).

A continuación voy a responder a algunas de las preguntas que más me suelen hacer sobre el aprendizaje del ruso.
1. ¿Para qué sirve aprender ruso?
La gente que aprende ruso lo hace por los motivos más variados. Personalmente me he encontrado con gente que decidió empezar por:
- Trabajo: traductores, diplomáticos, abogados, profesores, especialistas en comercio exterior o relaciones internacionales, empleados de empresas con presencia en el espacio postsoviético, bailarinas de ballet…
- Motivos familiares: pareja, hermanos adoptivos, antepasados, etc. de un país de habla rusa.
- Estudios: hacer una carrera o un máster en Rusia, tanto de letras como de ciencias.
- Viajes: para entrar en contacto con la gente del país o, por lo menos, para poder leer los carteles y aprovechar mejor la estancia.
- Interés por el idioma, la cultura y la historia: leer a los autores clásicos en versión original, entender canciones, descifrar un nuevo sistema lingüístico… o por afición a la historia de la Segunda Guerra Mundial.
- Como ejercicio para entrenar el cerebro y mantenerlo ágil: por ejemplo, ante una enfermedad neurodegenerativa.
- Incluso para presumir.
- Por mi parte, yo empecé sobre todo porque me gustaba cómo sonaba, o sea, por disfrute estético, ya que me parece un idioma precioso.

Aparte de esto, me gustaría señalar que el ruso es uno de los diez idiomas con más hablantes nativos del mundo y con mayor presencia en internet, y uno de los seis oficiales de la ONU. Además, su cultura es de las más destacadas y conocidas a nivel mundial, y en la actualidad existe una cantidad impresionante de contenidos de calidad en ruso sobre cualquier tema.

Por supuesto, a la mayoría de la gente no le hace falta aprender ruso, pero, si te interesa, no es en absoluto una pérdida de tiempo.
2. ¿Es difícil el ruso?
Bastante, pero no por el alfabeto. Casi todo el mundo piensa que el alfabeto ruso es muy difícil, pero en realidad se puede aprender en unas pocas horas (por lo menos lo suficiente para saber qué sonido le corresponde a cada letra y poder leer palabras; pronunciar bien y escribir a mano lleva más tiempo).
El alfabeto asusta al principio, con esos trazos tan picudos y amenazadores, pero en realidad solo tiene 33 letras y la mayoría tienen una forma bastante sencilla. Así que es mucho más fácil que el chino, el japonés o el árabe.

Otra cosa muy fácil del ruso es saber el género de los sustantivos: casi siempre lo indica la terminación, y las excepciones son muy pocas. Además, no tiene artículos (ni “el, la, los, las” ni “un, una, unos, unas”), así que en eso es mucho más fácil que, por ejemplo, el alemán.
También, aunque pronunciar como los nativos sí requiere bastante trabajo, con una pronunciación básica y rudimentaria normalmente te puedes hacer entender. Y si sabes cómo se escribe una palabra y dónde va el acento, casi siempre sabes cómo se pronuncia (no como en inglés).

Sin embargo, el ruso también tiene bastantes dificultades que hacen que requiera mucha motivación intrínseca, dedicación, constancia y resistencia a la frustración. Hay idiomas en los que puedes aprender unas pocas palabras, ponerlas una detrás de otra y sacar una frase coherente. En ruso no: para poder hablar correctamente incluso de temas básicos hay que haber estudiado bastante.
Esto se debe a que tiene una gramática y un vocabulario muy ricos, es decir, con mucha variedad de formas y con una estructura que sigue una lógica bastante distinta de la del español u otros idiomas más cercanos.
Eso sí, el que requiera esfuerzo no significa ni que sea imposible, ni que no merezca la pena, ni que ese esfuerzo tenga que ser un sufrimiento. Sí, es una lengua exigente, pero eso también significa que, si te gusta, tienes mucho camino por delante para disfrutar, sorprenderte y descubrir razonamientos lingüísticos y fenómenos culturales de lo más original. También ayuda mucho intentar no acercarse al ruso con prejuicios («No es normal que esto se diga así») sino con curiosidad («Vamos a observar cómo se comporta esta palabra»).

En cualquier caso, no dejes que el miedo a la dificultad te desmotive; si te llama la atención el ruso, prueba y decide por ti mismo.
3. ¿Cuánto se tarda en aprender ruso?
Hasta donde yo sé, el ritmo más rápido de aprendizaje es el de las facultades preparatorias, a donde van los extranjeros que quieren estudiar una carrera o un máster en Rusia y no tienen nivel suficiente de la lengua. Es un contexto de inmersión total, con unas cuatro o cinco horas de clase al día + deberes, a un ritmo tan intensivo que en un curso académico (unos 10 meses) llegan desde cero hasta el B1 (el nivel mínimo requerido para estudiar en universidades rusas).
Este ritmo es, probablemente, el máximo que aguanta el ser humano; de hecho, una profesora de estos cursos me dijo que empezaban en septiembre y que en octubre los alumnos ya estaban hechos polvo.

Según los documentos oficiales, en cada nivel se requieren aproximadamente las siguientes horas de clase (de 45 minutos cada una):
- A1: 100-120 (75-90 horas de 60 minutos)
- A2: 180-200 (135-150)
- B1: 160-180 (120-135)
- B2: aprox. 720 (540)
- C1: aprox. 280 (210)
- C2: aprox. 180 (135)
Las horas indicadas son para cada nivel, asumiendo que ya se han alcanzado los niveles anteriores, y se refieren solo a las horas de clase propiamente dichas, sin contar el trabajo personal del alumno.
Por mi parte, como he dicho antes, me llevó cuatro años llegar al nivel B1+ (que podemos contar como tres, porque el último casi no tuve asignaturas de lengua). Después hice un curso de 722 horas lectivas en el Instituto Pushkin de Moscú y al terminarlo aprobé sin mayor dificultad el examen del B2 (que, como se ve en los documentos oficiales, es el nivel más voluminoso). El C1 y el C2 me los saqué estudiando por mi cuenta, sobre todo leyendo y hablando mucho todos los días (esto fue más fácil gracias a que vivía en el país y tenía pareja, amigos, trabajo…).

En el curso de Ruso en español que estoy creando, como dije antes, haciendo entre una y tres páginas al día se podrían aprender todos los contenidos de A1 y A2 en un año.
4. Quiero aprender ruso, ¿por dónde empiezo?
Es difícil dar consejos generales, porque cada persona tiene sus circunstancias, pero así a grandes rasgos yo diría que:
- Lo primero es aprender el alfabeto, ya que sin él no puedes avanzar (no podrías leer, ni escribir, ni buscar palabras en el diccionario, ni hacer ejercicios ni nada). El ruso se escribe con el alfabeto cirílico, por lo que no te recomiendo que te acostumbres a apañarte con transcripciones al alfabeto latino, ya que no es lo que se usa en la vida real.
- Después, depende mucho de cómo te lo plantees. Por ejemplo, si solo quieres aprender algunas frases básicas, las puedes encontrar en internet. Si quieres tener una idea detallada de la estructura de la lengua, está en la Wikipedia (https://es.wikipedia.org/wiki/Idioma_ruso). En YouTube hay también muchos vídeos donde explican características del idioma y de la cultura.
- Si quieres aprender en serio y estás dispuesto a dedicarle tiempo todos los días, necesitas un programa completo y estructurado. Ya sea con un profesor particular, en un curso de un centro de idiomas o por tu cuenta, lo más importante es que la fuente de aprendizaje sea un conjunto coherente, no temas sueltos. En internet hay muchos recursos (infografías, vídeos, esquemas, blogs, etc.) que pueden ser muy útiles como complemento, pero si te basas solo en ellos, acabarás con conocimientos muy fragmentados y poco consolidados.
- Elige la forma de estudio de manera realista, teniendo en cuenta cuánto tiempo tienes de verdad para dedicarle al idioma, cómo de cansado vas a estar a esa hora, si te resulta más cómodo ir a un sitio o estudiar por internet, si prefieres aprender solo o con compañeros, si este profesor te cae bien o no, si esta forma de enseñar encaja contigo o no… Al final, para mantener la constancia es importante reducir la fricción: cuanto más cómodo te sea el formato de estudio, menos probable es que lo dejes.
- Otro consejo es que no te disperses demasiado en cuanto a materiales. Cuando empezamos un idioma, nos suele hacer mucha ilusión comprar o descargar todo lo que encontramos: manuales, gramáticas, diccionarios, vídeos, aplicaciones, tarjetas de vocabulario, pasatiempos… Pero esto, en realidad, no nos da más oportunidades, sino que nos puede dispersar y agobiar. En mi opinión, es mejor elegir una sola fuente principal (un solo libro / un solo profesor / un solo curso) y un diccionario (sea en papel, Wordreference, el Wikcionario o lo que quieras), y centrarse en trabajar con eso. Por supuesto, luego puedes variar si ves que esos materiales no eran muy buenos o no eran suficientes, y puedes hacer actividades complementarias de otras fuentes, pero no intentes abarcarlo todo desde el principio.
- ¿Cuándo empezar a hablar con otras personas? Depende mucho del carácter, los intereses y la situación de cada persona. Lo que sí diría es que hay que evitar dos extremos muy comunes: el «no puedo hablar hasta que no me sepa todo el A1 / toda la gramática / todo el B2…» (porque, por mucho que estudies, la habilidad de hablar solo se desarrolla si hablas) y el «no necesito estudiar porque, total, me entienden» (porque sí necesitas una base teórica para no hablar como Tarzán, y sin ella no avanzarás mucho). Yo recomendaría estudiar un poco lo básico y, cuando veas que ya más o menos puedes hablar de algo, buscar a alguien con paciencia para hacer intercambio de idiomas. Y seguir combinando el estudio con la práctica de conversación.

Sobre este tema se podría decir mucho más, pero espero que esta información os haya resultado útil. Si os interesa, os espero en Ruso en español (www.rusoenespanol.com). ¡Hasta la próxima! До встречи!
Laura
Hasta aquí Laura. Te dejo sus enlaces porque me parece de las personas más preparadas que he conocido para enseñar ruso a un hispanohablante: lo aprendió desde cero, llegó hasta el C2 y sabe explicar exactamente dónde nos atascamos y por qué. Se ve en su canal de YouTube y se ve en el curso que está escribiendo, que es un trabajo enorme. Hay una unidad de muestra gratis en su web, así que puedes juzgar tú mismo. Gracias, Laura, por tomarte el trabajo de contarlo aquí.
Laura en la red: rusoenespanol.com · Canal de YouTube «Laura en Rusia» · LinkedIn






© Fotos: Laura Moa Sandoval





