Sigo con las crónicas de viajeros, esa sección del blog en la que otros lectores me cuentan, sin filtros, cómo les ha ido en su viaje a Rusia. Hoy le toca a Iñigo, un lector de Burgos que en marzo de 2026 se fue solo a Ekaterimburgo, en pleno corazón de los Urales, y volvió encantado.
Ekaterimburgo no es un destino habitual entre quienes viajan a Rusia por primera vez —lo normal es empezar por Moscú y San Petersburgo—, así que su relato tiene doble valor: te cuenta cómo se llega, cómo se paga y qué ver en una ciudad de la que apenas hay información en español. Si quieres leer otras crónicas puedes hacerlo en la sección de experiencias de otros viajeros.
Lo que sigue es el relato de Iñigo, con sus consejos y sus propias fotos. Gracias, Iñigo, por compartirlo.
Cómo llegué a Ekaterimburgo: Bilbao, Estambul y Ural Airlines
Hice el viaje con la eVisa, que conseguí sin problemas. Volé desde Bilbao a Estambul con Pegasus, pasé una noche en Estambul y al día siguiente cogí el vuelo de Estambul a Ekaterimburgo con Ural Airlines. Llegué sobre las 3:00 de la madrugada y estuve alrededor de una hora en el control de pasaportes del aeropuerto.
A esa hora tenía pensado coger un taxi hasta el hotel, y mi consejo es que cojas un taxi oficial: hay un mostrador en el propio aeropuerto donde contratarlo.
Nota de Irena: Iñigo entró con visado electrónico. Si aún no lo tienes, te explico cómo solicitarlo paso a paso en la guía de la eVisa rusa.

El hotel y cómo me entendía sin hablar ruso
Durante mis seis noches me alojé en un hotel sencillo, tranquilo y cerca del centro, a pocas paradas de metro. El registro no me dio ningún problema y la estancia fue muy agradable. Cuando necesitaba comunicarme con el personal, tiraba del traductor del móvil y nos entendíamos sin dificultad.
Dinero: cambié los rublos en España
Viajé a Ekaterimburgo ya con rublos, porque el cambio de divisa lo hice en España antes de salir. No tuve ningún problema para pagar en efectivo en distintos sitios. Eso sí, conviene avisar de que vas a pagar en metálico, aunque a mí nunca me pusieron pegas.
Internet: me quedé sin eSIM y tiré del wifi
Antes de viajar busqué en varias webs una eSIM, pero no encontré ninguna compatible con mi teléfono, así que me apañé con el wifi del hotel y de otros sitios. No fue lo ideal, pero salí del paso.
Nota de Irena: para que no te pase lo mismo, comprueba antes la compatibilidad. Aquí tienes las eSIM que funcionan en Rusia.
Qué ver en Ekaterimburgo
Me interesa mucho la historia, y Ekaterimburgo da para varios días. Empiezo por lo que más me gustó.
El Centro Presidencial Borís Yeltsin
Un museo dedicado a la vida y la obra del primer presidente de la Federación de Rusia, con varias exposiciones sobre la transición rusa de los años 90. Si te interesa la historia reciente del país, es una visita muy recomendable.


La Catedral de la Sangre Derramada
Está construida en el lugar donde se levantaba la casa Ipátiev, donde fueron asesinados el zar Nicolás II, su familia y sus sirvientes. Es uno de los lugares más simbólicos de la ciudad y la ves nada más empezar este artículo, con sus cúpulas doradas.
El Museo de Técnica Militar de la UMMC
A las afueras de la ciudad está este museo de la Compañía Minera y Metalúrgica de los Urales (UMMC), que se divide en tres zonas: museo del automóvil, museo militar y museo de la aviación. Hay una colección enorme de coches antiguos y de fabricación rusa. Es de esos sitios en los que puedes pasarte el día entero.



La mejor panorámica: el Vysotsky
La mejor vista de toda la ciudad está en el mirador del edificio Vysotsky Business Center. Merece la pena subir.

La Casa Sevastiánov
Un palacio del siglo XIX y uno de los edificios más bonitos del centro.

El monumento de la frontera Europa-Asia
A unos 17 km de la ciudad está el monumento que marca la frontera entre Europa y Asia. Foto obligada: puedes ponerte con un pie en cada continente.


Para moverme, iba al centro en metro y desde allí caminaba. Cuando quería visitar algún museo o lugar más alejado, cogía taxi, mucho más barato que en España. Y no todo es historia: la ciudad tiene una gastronomía estupenda —comí sobre todo en restaurantes rusos e italianos, algunos preciosos— y bastante vida cultural. Yo disfruté de dos conciertos en un club de jazz.
Seguridad y ambiente
En todo momento me sentí seguro por las zonas en las que me moví, muy cómodo durante toda la estancia. Y la gente con la que traté, maravillosa.
Lo que me quedo de la crónica de Iñigo
Hasta aquí el relato de Iñigo. Me quedo con varias cosas muy prácticas: que se puede viajar solo a una ciudad como Ekaterimburgo sin saber ruso, tirando del traductor del móvil; que llegar de madrugada no es problema si coges el taxi oficial del aeropuerto; que llevar los rublos ya cambiados desde España funciona perfectamente; que conviene comprobar la compatibilidad de la eSIM antes de salir; y que los taxis salen mucho más baratos que aquí. Una ciudad con muchísima historia del siglo XX y una puerta perfecta a los Urales.
¿Has viajado a Rusia hace poco y quieres compartir tu experiencia? Escríbeme con tu crónica y tus fotos y la publicaré en esta sección, con tu nombre o de forma anónima, como prefieras. Los relatos como el de Iñigo son los que de verdad ayudan a quienes están preparando su viaje.






